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PostHeaderIcon La depilación láser como remedio para la foliculitis

Los hombres cuyas edades oscilan entre los 15 y los 40 años son los más perjudicados por la aparición de quistes en ciertas partes de su cuerpo, como las zonas cercanas al coxis, ombligo, axilas, pene y entre las nalgas. El problema es que se presentan una y otra vez a pesar de ser eliminados. Las también llamadas fístulas sacrocoxígeas pueden ser curadas a través de la depilación láser masculina y así evitar una serie de dolorosas cirugías para removerlas.

Así pues la depilación láser para hombres no se reduce sólo a la la barba, las cejas, la espalda o depilación láser facial, con fines estéticos, sino que también puede generar un gran servicio para la salud.

De acuerdo a una investigación desarrollada por la Sociedad Americana de Cirugía Dermatológica, los pacientes con este tipo de padecimientos que fueron sometidos a una depilación láser permanente mejoraron ostensiblemente en su estado de salud, al librarse de los síntomas de la foliculitis. Las sesiones tomadas en las clínicas de depilación láser para tratar el problema de los quistes pilonidales o nidos de pelo, van de tres a once.

Los expertos médicos en estos temas concuerdan en que la depilación láser, la depilación por medio de luz pulsada, debería de ser una vía curativa de primer orden para el tratamiento de fístulas sacrocoxígeas y abscesos producidos por pelos encarnados.

Cuando el dolor producido por estos problemas rebasa cierto nivel es preciso realizar tratamientos invasivos, como incisiones quirúrgicas o drenajes. Si no se le da la importancia justa al problema y solamente se toma algún antibiótico y se aplica una crema depilatoria común, el problema reaparecerán en breve y la cirugía llegará a ser imprescindible.

Por otro lado, si se combinan inteligentemente dos tipos de métodos de depilación, como el láser de Alejandrita y el de diodo, se reducirá paulatinamente el problema de foliculitis infecciosa, al eliminar el vello en la región del pliegue interglúteo.

No conviene dejar que avance esta complicación y en cuanto se presenten los primeros síntomas hay que acudir a una clínica de depilación láser para depilar las partes del cuerpo donde aparezcan pelos enquistados para que no se transformen en abscesos. La belleza no es sólo lo importante en la depilación láser masculina, también lo es la preservación de la salud.

PostHeaderIcon Los efectos del calor del láser en el organismo

Cuando en una zona corporal específica se aplica el calor necesario utilizando al mejor amigo de nuestra apariencia personal, el láser, se desencadenan varios efectos. Para que en el momento de someternos a un tratamiento de depilación láser no nos sea desconocido ninguno de los aspectos y reacciones físicas desencadenadas, conviene ahondar en la forma en que el calor produce la eliminación del vello indeseado.

Consecuencias progresivas

Cuando el calor producido por la asimilación de la luz al contacto con la melanina alcanza los 45º C, entonces se produce una vasodilatación. Al llegar a los 50º C, se daña directamente al metabolismo enzimático celular aunque las células se conserven. Con los 60º C se presentan dificultades en el funcionamiento de la célula hasta el punto de que muere.

Si se prosigue con el calentamiento hasta los 70º C, se presenta una desnaturalización del colágeno y a los 80º C, una necrosis de coagulación. Para fines depilatorios basta con alcanzar este rango de calentamiento -entre los 70º C y los 80º C en el bulbo pilo sebáceo-.

Un equilibrio adecuado

Debido a las altas temperaturas a las que se expone la piel en este procedimiento, se requiere de un meticuloso manejo de todo el equipamiento necesario. Ante un impacto del láser, la piel puede presentar dos reacciones diferentes: que se caliente menos y tarde más en enfriarse o que el bulbo piloso absorba más radiación, se caliente y tarde más en enfriarse.

Con un impacto de la magnitud precisa es posible acabar con el bulbo pero también calentar hasta cierto grado la epidermis circundante, de acuerdo a la cantidad de melanina que allí se contenga. Esta circunstancia no deja de presentar un cierto riesgo que puede ocasionar reacciones secundarias moderadas. Por esa misma razón, mucho depende la labor y la experiencia del especialista para hacer de la depilación láser un  proceso tan inofensivo como altamente eficaz.

Si, por otra parte, resultara imposible efectuar la depilación con un solo disparo del láser, entonces se necesitaría una cadena de impactos efectuados progresivamente. Al cabo de dos, tres, cuatro y hasta cinco disparos efectuados al ritmo requerido inteligentemente por el especialista, se podrá alcanzar pronto la temperatura efectiva para lograr la destrucción del bulbo y la consecuente caída del pelo, sin la más mínima afectación de la piel perimetral.