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PostHeaderIcon Los efectos del calor del láser en el organismo

Cuando en una zona corporal específica se aplica el calor necesario utilizando al mejor amigo de nuestra apariencia personal, el láser, se desencadenan varios efectos. Para que en el momento de someternos a un tratamiento de depilación láser no nos sea desconocido ninguno de los aspectos y reacciones físicas desencadenadas, conviene ahondar en la forma en que el calor produce la eliminación del vello indeseado.

Consecuencias progresivas

Cuando el calor producido por la asimilación de la luz al contacto con la melanina alcanza los 45º C, entonces se produce una vasodilatación. Al llegar a los 50º C, se daña directamente al metabolismo enzimático celular aunque las células se conserven. Con los 60º C se presentan dificultades en el funcionamiento de la célula hasta el punto de que muere.

Si se prosigue con el calentamiento hasta los 70º C, se presenta una desnaturalización del colágeno y a los 80º C, una necrosis de coagulación. Para fines depilatorios basta con alcanzar este rango de calentamiento -entre los 70º C y los 80º C en el bulbo pilo sebáceo-.

Un equilibrio adecuado

Debido a las altas temperaturas a las que se expone la piel en este procedimiento, se requiere de un meticuloso manejo de todo el equipamiento necesario. Ante un impacto del láser, la piel puede presentar dos reacciones diferentes: que se caliente menos y tarde más en enfriarse o que el bulbo piloso absorba más radiación, se caliente y tarde más en enfriarse.

Con un impacto de la magnitud precisa es posible acabar con el bulbo pero también calentar hasta cierto grado la epidermis circundante, de acuerdo a la cantidad de melanina que allí se contenga. Esta circunstancia no deja de presentar un cierto riesgo que puede ocasionar reacciones secundarias moderadas. Por esa misma razón, mucho depende la labor y la experiencia del especialista para hacer de la depilación láser un  proceso tan inofensivo como altamente eficaz.

Si, por otra parte, resultara imposible efectuar la depilación con un solo disparo del láser, entonces se necesitaría una cadena de impactos efectuados progresivamente. Al cabo de dos, tres, cuatro y hasta cinco disparos efectuados al ritmo requerido inteligentemente por el especialista, se podrá alcanzar pronto la temperatura efectiva para lograr la destrucción del bulbo y la consecuente caída del pelo, sin la más mínima afectación de la piel perimetral.